CONOCE Y ELIMINA LA CELULITIS!!
Comenzada ya la operación biquini, en este nuevo post queremos daros algunos consejos para combatir la celulitis y la piel de naranja, y entrar en la temporada de playa en las mejores condiciones.
La celulitis es una alteración del tejido subcutáneo que se manifiesta externamente en forma de bultos y hoyuelos conocidos como piel de naranja.
ETAPAS del desarrollo de la celulitis:
La celulitis se va formando en diferentes etapas o fases hasta llegar a la desestructuración del tejido subcutáneo.
Primera etapa: La microcirculación venosa y linfática se enlentece, lo cual provoca vasodilatación.
Segunda etapa: Esa vasodilatación, hace permeables a los vasos venosos y linfáticos y así sale líquido al medio exterior (espacio intersticial).
Tercera etapa: Ese líquido, se vuelve denso y espeso, lo cual dificulta el intercambio de nutrientes entre las células grasas y los vasos. Las células adiposas crecen en tamaño porque no pueden eliminar sus residuos o productos de desechos a la circulación. Esa hipertrofia adiposa puede inducir incluso al estallido del adipocito, volcando así su contenido graso al exterior.
Cuarta etapa: Se genera una fibrosis. Una red que encierra a las células grasas, a los vasos venosos y linfáticos. Esta red dificulta aún más en intercambio nutritivo entre células. Por otro lado, esta red fibrosa también comprime a las terminaciones nerviosas y a las células grasas produciendo dolor.
Quinta etapa: La evolución de la fibrosis genera macro nódulos, dando lugar a la apariencia externa de la celulitis o “piel de naranja”.
Los SÍNTOMAS PREVIOS a la aparición de la celulitis son:
Pesadez en los miembros inferiores por la acumulación de líquidos (edema) y productos de desecho, edema e inchazón en los tobillos, calambres o punzadas, pies fríos, várices, hematomas espontáneos…
Las CAUSAS que pueden desencadenar en celulitis son:
El factor genético o hereditario: Antecedentes familiares de obesidad y celulitis favorecen su aparición, entonces será conveniente vigilar la dieta.
La falta de ejercicio o sedentarismo: La falta de actividad física empeora la situación. El ejercicio activa la circulación sanguínea y el metabolismo de las células grasas.
Una alimentación inadecuada: Una dieta hipercalórica da lugar a un aumento de peso, de las celulas grasas, entonces así se empeora aún más el proceso celulitico. También se debe tener en cuenta la relación existente entre el sodio (sal) y la celulitis. El exceso de sodio en la dieta produce edema o retención de líquidos, lo cual agrava aún más el problema.
El estrés: Las tensiones acumuladas dificultan la circulación, así los productos de intercambio y de desecho no pueden eliminarse.
El alcohol y el tabaco: con su consumo aumentamos la cantidad de toxinas incorporadas al organismo. El alcohol impide una correcta depuración del material de desecho y el tabaco dificulta una correcta circulación sanguínea.
Utilizar vestimenta inapropiada: Ya sea ropa ajustada o tacones altos, estos empeoran la circulación y el retorno venosos generando más edema.
Permanecer mucho tiempo de pie: Dificulta la circulación y provoca la aparición de varices.
Factores hormonales: la aparición de celulitis está relacionada con altos niveles de estrógenos, lo que da lugar a edema o retención de líquidos. La pubertad, embarazo, menopausia, síndrome premenstrual, uso de píldoras anticonceptivas son todas situaciones donde las hormonas sufren algún desorden. Estas circunstancias desencadenan o empeoran la celulitis.
Finalmente, para prevenir la aparición de celulitis podemos daros algunos CONSEJOS:
Limitar el consumo de café ya que limita la capacidad del riñón para filtrar la sangre y eliminar así las toxinas a través de la orina.
Evitar situaciones de estrés: los nervios, la ansiedad, etc., empeoran o desencadenan el proceso celulítico.
No fumar: El tabaco dificulta la buena circulación e impide la correcta absorción de vitaminas, además de deshidratar la piel.
Evitar el consumo de alimentos refinados ya que estos generan en nuestro organismo una gran cantidad de productos de desecho o sustancias toxicas, así como la acumulación de grasas.
Limitar el consumo de bebidas alcohólicas: dificultan o impiden la correcta depuración del organismo, ya que afectan al buen funcionamiento del hígado y los riñones.
Mantener una dieta equilibrada, con alto porcentaje de fibras para poder así regular el tránsito intestinal.
Tomar como mínimo un litro y medio de agua a lo largo del día.
Realizar ejercicio físico de forma regular
Evitar vestimenta que nos comprima la circulación así como el calzado
Realizar 1 a 2 veces a la semana masajes o tratamientos drenantes con cremas específicas.
Completar el tratamiento con fitoterapia, siempre que un profesional de la salud lo recomiende.
HALITOSIS, UN PROBLEMA MUY COMÚN
La halitosis es un signo clínico caracterizado por mal aliento u olor bucal desagradable. Afecta al 25% de la población, afectando negativamente a las relaciones sociales e interpersonales de aquel que lo padece.
Si bien en más del 85% de los casos el origen del mal aliento (o halitosis) está ligado a un origen bucal y de tipo bacteriano, en otros casos también puede estar relacionado con problemas a nivel de las vías respiratorias o con problemas estomacales.
Algunos de los elementos que pueden estar en el origen del mal aliento son las caries, el consumo de alcohol, el tabaco, tomar poco líquido y consumir una dieta muy baja en calorías. Asimismo, también pueden desarrollar este problema las personas que tienen problemas en sus encías y quienes consumen cierto tipo de medicamentos.
Los agentes responsables del olor desagradable que acompaña a la halitosis son las bacterias anaeróbicas ubicadas en la boca (están en la lengua y en la garganta). Algunas bacterias, en su actividad, producen azufre y otros elementos sulfurosos como sustancias de desecho.
El tratamiento de la halitosis, no resultante de otras enfermedades (estomacales, respiratorias…), tiene distintas posibilidades:
- Evitar el tabaco, alcohol, café y alimentos de intenso sabor u olor como el ajo, que potencian la halitosis.
- Ingesta abundante de agua: se recomienda beber entre uno y dos litros de agua al día para favorecer la producción de saliva.
- Cepillado dental, como mínimo tres veces al día o después de cada comida principal y sobre todo nunca olvidar antes de ir a dormir por la noche. El cepillado de los dientes debe realizarse en todas sus caras y también debe incluir el dorso de la lengua. Se recomienda un cepillo dental suave si sangran las encías y una pasta de dientes que no contenga flúor.
- Colutorios bucales (especialmente los que contienen agentes antisépticos) tras el cepillado o entre cepillados. Su eficacia es transitoria y no deberían sustituir al cepillado dental sino complementarlo.
- Uso de seda dental: para eliminar los restos de comida incrustados entre los dientes. Debe realizar después de las comidas y antes del cepillado dental.
- Masticar chicle sin azúcar: es otro remedio contra la halitosis entre las comidas o entre cepillados de dientes, debido a que se aumenta la producción de saliva. Tampoco debe sustituir al cepillado dental. Los chicles con Xilitol, además, tienen un efecto bacteriostático debido a la neutralización de los ácidos y evitan la formación de placa dental.
- Acudir a un odontólogo que explore la cavidad oral, todas las piezas dentarias y las encías, y que bajo su criterio médico, le aconseje una solución eficaz y personalizada a su problema.












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